La muerte de Rubén Alberto Curiel Tejeda, coordinador general jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno y exencargado de la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción, ocurrió dentro de uno de los principales complejos gubernamentales de Puebla y dejó una serie de preguntas sobre las circunstancias y la cronología de los hechos.
Curiel Tejeda fue localizado sin vida dentro de una camioneta, en el sótano 3 del Centro Integral de Servicios, sobre la Vía Atlixcáyotl. El CIS es un complejo de oficinas y servicios del Gobierno de Puebla; ahí funcionan distintas áreas de la administración estatal y el propio gobernador Alejandro Armenta ha encabezado actos públicos.
El hallazgo ocurrió durante la mañana del viernes 25 de septiembre. Diversos reportes ubicaron el ingreso de Curiel Tejeda al inmueble alrededor de las 9:59 horas y el reporte de la emergencia poco después de las 10 de la mañana. Otros reportes señalaron que fue encontrado dentro de su camioneta, en el sótano 3, con una herida producida por arma de fuego.
Pero uno de los puntos que genera interrogantes es precisamente la cronología. En cuestión de horas, antes del mediodía, la Fiscalía ya había difundido que los primeros indicios apuntaban a una muerte autoinfligida, aunque también estableció que la investigación continuaría y que no se daría por concluida hasta agotar las diligencias correspondientes.
El lugar donde fue encontrado también forma parte de las preguntas. Curiel Tejeda apareció en el sótano 3, mientras que versiones sobre la operación cotidiana del inmueble señalan que los espacios de estacionamiento destinados al personal se encuentran en el primer nivel. Por ello, resulta relevante establecer por qué su vehículo terminó en ese punto, cuál fue su recorrido dentro del inmueble y qué registraron las cámaras de seguridad durante sus últimos movimientos.
Y hay otro elemento que se incorporó posteriormente a la versión pública del caso.
La esposa de Curiel Tejeda, Adalit Aguilar, publicó en Facebook un mensaje en el que confirmó que su esposo había tomado la decisión de quitarse la vida y pidió detener las especulaciones alrededor de su muerte. El mensaje fue retomado por diversos medios de comunicación.
Sin embargo, horas después, la publicación fue retirada de su perfil de Facebook, algo que fue corroborado al revisar nuevamente la cuenta. El retiro del mensaje no demuestra por sí mismo que la versión sea falsa ni establece una causa distinta de muerte, pero sí agrega un elemento a la cronología pública del caso: ¿por qué se publicó esa confirmación y por qué fue eliminada horas después?
Así, el caso tiene una versión oficial: los primeros indicios de la Fiscalía apuntan a una muerte autoinfligida y la investigación permanece abierta. La esposa de Curiel Tejeda también hizo pública esa misma versión.
Pero mientras continúan las investigaciones, quedan preguntas que corresponden ser respondidas con evidencia: ¿a qué hora llegó exactamente Curiel Tejeda al CIS?, ¿a qué hora ocurrió la agresión?, ¿por qué estaba en el sótano 3?, ¿qué muestran las cámaras?, ¿quiénes tuvieron acceso a esa zona?, ¿qué establecieron los peritajes y la necropsia?, y por qué el mensaje de su esposa que confirmaba la versión de una muerte autoinfligida apareció y posteriormente desapareció?
El punto central no es convertir esas interrogantes en una conclusión. Es determinar si la investigación ministerial puede explicar de manera completa qué ocurrió dentro de un edificio gubernamental, en una zona de estacionamiento y bajo circunstancias que desde las primeras horas generaron preguntas.
La Fiscalía deberá establecer con sus peritajes y diligencias la secuencia completa de los hechos y determinar formalmente las circunstancias del fallecimiento.
