El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, enfrenta nuevamente críticas por sus declaraciones relacionadas con mujeres en cargos públicos. Esta vez, la polémica surgió después de que justificó la ausencia de mujeres al frente de los nuevos Concejos Municipales en municipios considerados de riesgo por la presencia de grupos delictivos.
En una entrevista realizada por el medio Contra Máscaras en el Pasaje del Ayuntamiento de la capital poblana, el mandatario fue cuestionado sobre por qué los Concejos Municipales instalados recientemente están encabezados por hombres. Armenta respondió que, en lugares como Esperanza y Tepeyahualco, sería “muy delicado” exponer a una mujer debido a la presencia de grupos delictivos. Incluso mencionó a “Los Rojos” y aseguró que prefería perfiles masculinos con experiencia en el servicio público.
La declaración fue retomada por distintos medios, entre ellos TV Azteca Puebla, que documentó las críticas por lo que calificó como una postura “machista” y “misógina”. El tema también trascendió a medios de alcance nacional.
La polémica llevó al gobernador a matizar posteriormente su postura. Armenta afirmó que las mujeres tienen plena capacidad para desempeñar cualquier responsabilidad pública o privada y sostuvo que en Puebla “pueden y deben gobernar” municipios y el propio Estado.
Pero este no es el primer episodio que coloca al gobernador bajo cuestionamientos por la forma en que se refiere públicamente a mujeres funcionarias.
En julio de 2025, durante una conferencia, Armenta llamó a trabajar con mayor rapidez a la entonces recién nombrada secretaria de Turismo, Carla López-Malo, mientras le chasqueó o “tronó” los dedos. El gesto generó críticas y fue interpretado por distintos sectores como una expresión de desdén o machismo. Posteriormente, el gobernador ofreció una disculpa y explicó que la acción no estaba dirigida hacia la secretaria, sino hacia un servidor de la dependencia.
Otro episodio ocurrió durante un evento público en 2025, cuando Armenta pidió a la diputada local Guadalupe Vargas que ayudara a servir café a otros asistentes. “Ayúdale, diputada, a servirles cafecito, ándale, Lupita”, se escucha en el registro retomado posteriormente por medios de comunicación.
Los episodios han alimentado un debate sobre el trato público del gobernador hacia las mujeres y sobre la congruencia entre sus expresiones y el discurso institucional de igualdad. La propia administración estatal ha destacado la participación de mujeres en cargos públicos y en programas gubernamentales, mientras que Armenta, tras la última polémica, insistió en que respalda su participación en cualquier responsabilidad.
Más allá de las interpretaciones, los hechos muestran una constante: expresiones o gestos del gobernador han generado controversia pública y, en algunos casos, han obligado al mandatario a explicar o matizar posteriormente sus palabras.
